No, no tiene precio despertarte tras apenas dos horas de sueño, con un hermoso saco de pulgas rogándote por salir a la calle... mientras su psicológica dueña está en busca y captura.
Ayer fue un día genial, para variar se nos olvidó la cámara de fotos, y para variar, vimos un montón de chuladas que rogaban ser fotografidas. También conocí a "F", una buena amiga de la susodicha dueña del perro. Todo un sol de niña.
Para esta tarde queremos subir una entrada que lleva... ¿dos días? en el tintero. Pero de momento, voy a terminar de desayunar, que empiezo a ir justa e tiempo.
¡Salud!
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